LA Almazara / portada Estas piezas aportan narrativa local, referencias direc- tas a la cultura andaluza y a la historia olivarera de Ronda, convirtiendo la arquitectura en un homenaje sensible y contemporáneo a las generaciones que han trabajado la tierra. Esta severidad formal, contrastada con la sim- bología, da como resultado un artefacto que asume sus contradicciones sin miedo a dogmatismos ortodoxos. Una arquitectura escultórica. El resultado es, a la vez, escultura funcional y obra de arte visitable. Inte- riormente, el cubo se divide en dos grandes espacios: museo y almazara. El primer espacio es, a su vez, conte- nedor de una serie de cubos menores sobre los que se desciende visitando el museo, cubos que contienen las piezas funcionales (auditorio, restaurante, aseos, etc.) y que están atravesados dramáticamente por un tubo gigante que transporta las aceitunas del exterior al inte- rior, puesto que, en el nivel inferior, se sitúa la función de la almazara propiamente dicha. simbolismo interior El juego de cajas que conforma el interior del edificio acoje a los elementos simbólicos con piezas de museo en un llamativo juego de contrastes.