que puede transformar la vivienda en un espacio de aislamiento involuntario. Con el objetivo de visibilizar esta situación desde una perspectiva cercana y comprensible, el CGATE im- pulsaba, a finales del pasado año, el cortometraje Por ti lo hacemos posible, presentado en el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid. A través de una narración sencilla y emocional, el corto muestra cómo una barrera aparentemente menor puede condi- cionar de forma radical la vida de una persona, y cómo la implicación vecinal, acompañada de una solución técnica adecuada, permite derribar ese obstáculo. El cortometraje, protagonizado por el expresidente y exgerente del Colegio de Madrid, Jesús Paños y Luis Gil-Delgado, respectivamente, y la actriz Natalia Fisac, utiliza una narrativa emocional para trasladar un mensaje claro: la accesibilidad no es una mejora opcional, sino una condición necesaria para garantizar una vida digna dentro de la vivienda. De forma paralela, la Comisión de Accesibilidad del CGATE ha puesto en marcha la plataforma digital PROFESIÓN / CGATE Las imágenes reflejan el interés de los asistentes a este estreno, con el que la Arquitectura Técnica ha puesto en valor su trabajo para conseguir avanzar en la accesibilidad en los edificios. El entorno como factor discapacitante La accesibilidad no puede en-tenderse únicamente desde la óptica técnica o normativa; im-plica también un cambio profun-do en la forma en que la socie-dad percibe la discapacidad. Así lo subraya Carmen Fernández (en la imagen), arquitecta técni-ca de Fundación ONCE y emba-jadora del CGATE, quien insiste en la necesidad de visibilizar una realidad que, aunque conocida, sigue siendo ampliamente nor-malizada. Fernández señala que muchas personas con discapacidad han asumido históricamente las ba-rreras del entorno como una condición inevitable, cuando en realidad es el propio edificio el que las está limitando. “No es la persona la que no puede bajar a la ca-lle; es el entorno el que le está diciendo que no puede hacerlo porque se han colocado escaleras sin alternativa accesible”, explica. Esta acepta-ción forzada de la barrera, añade, contribuye a invisibilizar el problema y retrasa las soluciones. Desde esta perspectiva, la accesibilidad deja de ser una concesión para convertirse en una cuestión de justicia social. La arquitecta técnica de-fiende que las personas afectadas también deben reclamar su derecho a un entorno habitable y que el conjunto de la sociedad tome conciencia de que esta realidad no es ajena ni excepcional. “Esto nos puede pasar a cualquiera”, recuerda, en referencia al envejecimiento, a una lesión tem-poral o a una situación sobrevenida de movilidad reducida. Durante el acto de presentación del cortometraje, varios testimonios del público reforzaron esta idea. Uno de ellos relató la imposibilidad de ac-ceder a la vivienda de sus propias nietas por falta de accesibilidad en el edificio, una situación que Fernández califica como “especialmente dura” y que evidencia hasta qué punto las barreras arquitectónicas afectan a las relaciones personales y a la vida familiar. Este enfoque pone de relieve que la accesibilidad no debe abordarse únicamente cuando aparece una necesidad concreta, sino como una condición básica del entorno construido. Visibilizar estas situaciones, sacarlas del ámbito privado y trasladarlas al debate público, es un paso imprescindible para que la sociedad deje de “guardarlas en el bolsillo” y asuma que la falta de accesibilidad es un problema colectivo que requie-re respuestas técnicas, sociales y éticas.