PROFESIÓN / MUSAAT ner en cuenta que la mayoría de los defectos latentes en las unidades constructivas aparecen solo durante la etapa de ocupación. Por eso, se coincide con lo indica- do en algunos estudios científicos internacionales so- bre la importancia de que los autores de los proyectos sean especialmente meticulosos en la redacción de la documentación, y que, además, es necesario la con- tratación de mano de obra cualificada: solo estos dos aspectos mejorarían ostensiblemente la calidad final de los elementos constructivos. Algunas de las deficiencias debidas a errores de pro- yectos son no colocar puertas resistentes al fuego allí donde la normativa lo exige, o colocarlas con un gra- do inferior al requerido; anchos de puertas inferiores al que se determina según el cálculo de la evacuación; no prever la colocación de aberturas de paso para la ventilación interior de las viviendas; herrajes de calidad cuestionable; diseños y dispositivos de accionamiento que no evitan el riesgo de atrapamiento; inclusión de una tipología de vidrio inadecuada; ancho de precer- co mayor o menor al grosor de la tabiquería donde irá colocada; falta de colocación de bandas de protección metálica en zonas con riesgo de impactos (por ejemplo, en puertas de hospitales), etc. RECOMENDACIONES TÉCNICO-CONSTRUCTIVAS Identificación de esta unidad constructiva en el proyecto Tal como se ha indicado, el punto de partida para ase- gurar una buena calidad de esta unidad constructiva es el proyecto. Es en él donde deben indicarse todas las características de la carpintería interior, especialmente en la memoria constructiva y en los epígrafes de las mediciones. Entre ellas, deberá figurar lo siguiente: - Tipología de elemento: puertas interiores (la más habitual y característica dentro de la carpintería inte- rior), frentes de armario, ventanos interiores, recerca- dos de vanos, rosetones interiores de luz… - Clase de madera y formato de la misma: roble, pino, cerezo, nogal, haya... Madera maciza, aglomera- da, contrachapada… - Dimensiones: largo, ancho y grueso; sobreespe- sores, reducciones, molduras, curvados… - Ubicación y forma de apertura: localización en las dependencias; indicación de si son abatibles, correde- ras, plegables, pivotantes… - Acabado final y color: pintadas (lacadas/barniza- das) o revestidas; y, en su caso, con protecciones es- peciales (por ejemplo, con una chapa metálica en la base de la manilla {ver Figura 3}). - Elementos complementarios: premarcos, marcos, tapajuntas, fijaciones, topes, vidrios, rejillas… - Características y material de los herrajes: picapor- tes, pomos, manillas {ver Figura 7}, pestillos, pasado- res, pernios, bisagras, cerraduras… realizados de latón, acero, aluminio, hierro forjado, hierro niquelado… - Normativa aplicable: reglamento de productos de construcción, CTE, Marcado CE, normas UNE… - Requisitos específicos: resistencia a impactos, respuesta al fuego, infiltración de humos, prestaciones acústicas, ventilación, estabilidad y resistencia mecá- nica... Clasificación y codificación de la carpintería interior En la gran mayoría de las ocasiones, la carpintería in- terior está formada por las puertas interiores de paso y, en un porcentaje mucho menor, por las puertas de los frentes de armario. Son escasísimas las situaciones en las que se dan algunas de las otras tipologías de elementos indicadas en el apartado anterior. Por esta razón, se ha conceptuado un cuadrante (Tabla 1) para describir y catalogar las primeras. Las puertas interiores tienen muchas variedades po- sibles si contamos con todas las combinaciones entre su tipo de composición, diseño, forma de apertura, nú- mero de hojas, acabado exterior, etc. En muchas oca- siones, además, en el proyecto no quedan definidos to- dos estos aspectos. Por este motivo, se ha pensado en crear y proponer un sistema de clasificación y codifica- ción que contenga los 12 parámetros más importantes, al tiempo que proporcione una identificación unívoca de los mismos. Esta codificación está formada por las siglas de estos parámetros (dos letras escritas en ma- yúsculas), seguido del tipo concreto que hay en ellos (expresado en minúsculas dentro de un paréntesis) y, finalmente en algunos casos, la variante específica en cuestión (escrita con una barra inclinada y otra letra en minúscula). En esta propuesta no se han incluido otros aspectos –como las clases y materiales de los herrajes a utilizar– al objeto de no complicar en exceso la codi- ficación resultante. Como se ha indicado, la segunda tipología de ele- mento más utilizada dentro de la carpintería interior son los frentes de armario. Para su identificación, se pueden utilizar muchos de los parámetros indicados anterior- mente para las puertas de paso, alguno de los cuales cobra más sentido en los armarios que en las puertas, como es el caso de la configuración de la hoja en tipo mallorquina. Sin embargo, otros no se darían nunca en ellos, como es el parámetro de cualidad técnica con características específicas (acústicas, cortafuegos o an- tirrayos X). Por el contrario, será necesario incluir otros pará- metros adicionales que son propios de los frentes de armario para que los mismos queden totalmente defi- nidos. Se trata del parámetro 13, que es la clasificación “Según la compartimentación del frontal” –CF–. Exis- ten dos posibilidades: que el frontal sea ‘enterizo’ (z) [aunque el interior del armario esté subdividido] o que el frontal tenga un ‘altillo’ (ll) [una hoja independiente más pequeña encima de la hoja principal]. De esta for- ma, la codificación de un armario con frontal enterizo sería: CF(z). ver tABLA 1