mico, es decir, que el cuerpo transmita a su entorno solo la cantidad de energía (ni más ni menos) que deba desprender en función de su actividad metabólica para mantener la temperatura corporal. Si el ambiente que nos rodea absorbiera más energía del cuerpo de lo que debe, entonces sentiríamos frío, si absorbiera menos, entonces sentiríamos calor; este control lo realizaremos alcanzando la temperatura seca y radiante media ade- cuada en el local, y el parámetro que lo mide se llama temperatura operativa, que es el que nos exige el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios). Pero además, para alcanzar ese confort establecido en la normativa, debemos considerar otros factores, y todos juntos componen los llamados parámetros ambientales, que son: humedad relativa del ambiente y velocidad del aire. No obstante, el bienestar termohigrométrico lo conseguiremos si el aire que respiramos es de calidad y salubre (ver temas de ventilación y de ionización bipolar suave) y evitamos ruidos molestos. Las instalaciones que deben conseguir este bienestar termohigrométrico son las de climatización, ventilación y de ionización bipolar suave, pero en la cruda realidad padecemos la falta de calidad de estas instalaciones, sobre todo en edificios de terciario. ¿Qué es la radiación? La radiación es la emisión, pro- pagación y transferencia de energía en forma de ondas electromagnéticas (o partículas) con distintas longitudes de onda que se transmiten en cualquier medio y en todas las direcciones del espacio, sin que influya o afecte el me- dio gaseoso por donde discurran (por ejemplo, el aire); es decir, no necesita un medio físico de transporte, lo cual ya supone un ahorro importante de energía comparado con otras formas de transmisión de calor, pues transportar calor por un medio físico siempre acarrea costo. Cuando las ondas electromagnéticas son emitidas por un cuerpo a una cierta temperatura, entonces la llamare- mos radiación térmica, y su intensidad dependerá solo de la temperatura del cuerpo y de la longitud de onda. pROcesos y materiales Siempre hemos oído que quien demanda energía es el edificio, cuando la realidad es que quien demanda energía son las personas que habitan en él