Hotel Pez Espada / edificios con historia El diseño de este hotel introdujo juegos de colores, texturas y líneas, que sirvieron para inaugurar un estilo arquitectónico propio Al exterior, el elemento más reconocible es la caja de la escalera situada junto al acceso, de forma cilíndrica y superficie acristalada. A los lados, se articulan las fa- chadas, de gran riqueza volumétrica, a las que se dio tratamientos distintos para evitar la reiteración. Mien- tras que “la meridional se plantea a modo de cuadrícula de profundas terrazas ligeramente giradas hacia el mar, la norte es mucho más plana y cerrada, articulándose mediante un módulo compuesto por dos ventanas y dos balcones separados por un muro pantalla continuo dis- puesto en vertical. Los juegos de texturas se completan mediante la alternancia de los aplacados de mármol con otros de piedra rústica y con enfoscados”, describen en la web La Casa de la Arquitectura. Una gran marquesina sostenida por una columna troncónica invertida marca la entrada al interior, que se divide en tres áreas: la recepción del hotel (a la iz- quierda), la zona de tiendas (a la derecha, en la galería de una sola altura) y los salones al frente, entre los que destaca el Salón Central, un espacio diáfano articulado por pilares de sección troncónica de una sola pieza. A continuación, hay otros espacios de uso común que se comunican con los jardines y la piscina. Personalidad interior. Si algo distinguió al hotel Pez Espada de su competencia, eso fue la decoración y aca- bados de los interiores: “Columnas de falso mármol y formas casi acuáticas, suelos con dibujos sinuosos, ti- radores de concha en las puertas de entrada y líneas depuradas propias del interior de un barco”, enumeran en un artículo dedicado a este establecimiento en la revista cultural Isla de Arrayán. De esos elementos, tal y como recogen en la web La Casa de la Arquitectura, “destacan el magnífico pavi- mento de sinuoso trazado –un terrazo blanco formando grandes manchas, como amebas sobre un fondo negro–, el mural que decora la cornisa del hall o las extravagan- tes columnas de forma ósea situadas bajo el falso techo que recorre el salón central. Las referencias a lo orgánico se desataban en la zona más ‘relajada’, en torno a la pis- cina de sinuosas formas: estilizadas caracolas de madera que hacían las veces de tiradores, murales de chapa y alambre y lámparas insólitas engalanaban la zona de los vestuarios y terrazas-bar más próximas a la playa. En las plantas altas destacaban igualmente los cuidados pica- portes y la carpintería en madera, aunque como aque- llos, muchos de estos elementos se han perdido”. Recobrar el esplendor. El paso del tiempo hizo mella en este hotel, que se ha visto obligado a renovarse va- rias veces, no siempre con buena fortuna. Para tratar de adecuarse a los gustos de cada época, los pavimen- tos originales llegaron a cubrirse con parquet, se perdió una parte del jardín original para construir un edifico anexo y otros elementos como columnas se pintaron “a la moda”. Por fortuna, todas las restauraciones llevadas a cabo en este siglo XXI (2002, 2015 y 2020) han ayu- dado a devolver todo el fabuloso esplendor de uno de los alojamientos más deseados de la Costa del Sol. En este sentido, se han rehabilitado las fachadas, colocando barandas iguales a las originales; se ha recuperado la tipografía original del luminoso de la entrada, el suelo blanco y negro y las columnas de falso mármol, y se han restaurado los antiguos tiradores. La última gran adecuación interior ha corrido a cargo del Estudio Ilmio Design, que ha tratado con sumo res- peto elementos originales como el panelado de madera, el famoso mural pintado por el decorador francés Pierre François o su emblemática escultura de pez espada que, actualmente, preside el mostrador de recepción tras una gran vitrina de marcos dorados. Su característico suelo y las columnas de irregulares formas se han unificado gracias a la creación de una lengua longitudinal dorada que acentúa la división entre los espacios laterales y central. Este espacio central se caracteriza por su cuidada iluminación mediante grandes chandeliers circulares y elementos puntuales que bañan las sinuosas curvas de las columnas. Tanto en el lobby como en el Hall of Fame, se han generado pequeños espacios de interacción para los huéspedes mediante la disposición del mobiliario, el empleo de elementos móviles (como las cortinas) y de elementos fijos (como los arcos de diseño), propios de una reinterpretación contemporánea con toques art déco. El establecimiento también cuenta con distintos salones pensados para el ocio y disfrute, entre los que destaca el Salón Mediterrá- neo, donde el mobiliario mantiene una estética elegante y sofisticada. • La creación de un estilo A finales de la década de los cincuenta y primeros sesenta del siglo XX, la Costa del Sol se convierte en uno de los principales destinos turísticos. España iniciaba su apertura al mundo y se precisaban infraestructuras a la altura de las expectativas de los visitantes. Había mucho por hacer: hoteles, apartamentos, restaurantes… Todo destinado al confort de esos visitantes atraídos por ese eslogan que decía que “Spain is different”. Que era diferente ya se decía. Quedaba demostrar que era moderna. Y para mostrar esa modernidad, el mejor canal fue la construcción. Los nuevos hoteles que se edifica-ban combinaban elementos opuestos, pero unidos por el racionalismo imperante en la época. A este estilo propio, de líneas sencillas basadas en formas geométricas simples conseguidas mediante el uso de materiales industriales (como acero, hormigón o vidrio) y con el diseño como gran protagonista, fue a lo que Diego Santos y Juan Antonio Ra-mírez denominaron, en 1987, “estilo del relax”. “El hotel Pez Espada, el del «mundo brillante». Donde empezó la bomba Torremolinos cuando sobre un playón desierto se erigió una estructura insólita y atrevida de un edi-ficio enorme, entonces, en la soledad: 8 pisos. El del mundo brillante”, escribió Ángel Palomino en su novela Torremolinos Gran Hotel, publicada en 1973, del primer estable-cimiento que sirvió de modelo para muchos de sus competidores.