PROFESIÓN / MUSAAT conveniente que dicha madera no tenga con- tacto con sustancias u organismos que puedan afectarle (hongos, insec- tos…) y no haya sufrido mermas, deformaciones, desajustes o asperezas. A la parte vertical más larga del precerco la de- nominaremos ‘larguero’ y a la horizontal ‘travesa- ño’ (que se denominará como ‘cabecero’ cuando está en la parte superior y ‘umbral’ si está abajo –para las puertas de los armarios empotrados–). De los travesaños debe sobresalir (aunque últimamente se está perdiendo el hacerlo), una prolongación prismática de 5 cm a cada lado (que se llama ‘cogote’), con el objeto de dotar de más refuerzo al encuentro entre el precerco y los ladri- llos del tabique. Por otra parte, según se indica en la Figura 4, deberán colocarse a cada lado de los largue- ros varios anclajes 2 , situados a distancias uniformes (en torno a 50 cm), estando los mismos realizados con un material metálico (clavos en aspa o elementos prefabri- cados específicos). Es una buena práctica dotar al dorso de los largueros de unas acanaladuras para mejorar la adherencia con tabiquerías de fábrica; en este mismo sentido, también 2 Los anclajes del precerco o del marco directo a la tabiquería serán de un tipo u otro en función de la naturaleza del tabique sobre el cual que- ramos alojar la carpintería. Si fuera de ladrillo cerámico, normal mente se recurre a la colocación de dos clavos puestos en aspa, mientras que si fuera de placas de yeso laminado, se recurriría a algún tipo de fija- ción (tornillos, tacos…). En el supuesto de que la carpintería interior fuera metálica en lugar de madera, el marco del elemento en cuestión (puerta) traería normalmente unas garras soldadas por el dorso. Fig. 4: esquema de la configuración de un precerco de puerta, con indicación de las distancias entre patillas de anclaje.