Mirador / URBANISMO colores y forma E jemplo de señalética para ofrecer la información geológica del valle de Saliencia. realizar acciones que lo dinamicen no es fácil. Abordar la construcción de un mirador singular, junto con diver- sas propuestas a realizar en varios puntos del municipio, atendiendo a lo ajustado de su presupuesto municipal, pudo convertirse en una tarea complicada; pero, pese a las dificultades, la corporación municipal solicitó, y puso en marcha, un Plan de Sostenibilidad Turística apoyado por la Secretaría de Estado de Turismo y cofinanciado también por el Gobierno del Principado de Asturias a través de la Consejería de Presidencia, Reto Demográ- fico, Igualdad y Turismo. La acción conjunta de las ad- ministraciones permitió que el plan desarrollado diera sus frutos y se llevaran a cabo la mayor parte de los objetivos proyectados. Las malas comunicaciones que siempre ha padecido el suroccidente de Asturias han servido para tener un entorno privilegiado. En el caso concreto de Somiedo, han supuesto que una parte muy importante de su su- perficie sea Parque Natural, declaración que se obtuvo en el año 1998. En su interior todavía se pueden encon- trar brañas de techos de paja que siguen en pie, como es el caso de la Pornacal o la del valle de Saliencia. En ellas, los pastos reciben ganado de la raza asturiana de los valles, que conviven con la fauna salvaje, especial- mente el oso, que vuelve a caminar por esos montes en los que la masificación turística no está presente. La sinergia que genera todo lo anterior ha provocado que se haya materializado en una serie de actuaciones que han puesto en valor elementos etnográficos o puntos de gran interés paisajístico y geológico, como la cons- trucción de este mirador geológico, un elemento que se deseaba fuera una referencia arquitectónica. El concurso. Desde las bases del concurso, la apuesta por la calidad del elemento a realizar estaba asociada a términos que, en este proceso, fueron una realidad y se valoraron a lo largo del mismo: sostenibilidad, acce- sibilidad, integración en el medio y capacidad didáctica fueron tanto puntos de partida como objetivos finales. No se indicó ningún material a usar, pero sí se seña- laba que era importante tener en cuenta que el mirador estaría situado a una altitud cercana a los 1.700 m, con espesores de nieve que alcanzan habitualmente los 2 m durante los meses invernales, por lo que se desacon- sejaban materiales que no resistieran bien los ciclos de hielo-deshielo, sin olvidar que el alto grado de insolación durante los meses estivales podía contribuir también a su degradación. Así, se debían priorizar materiales du- rables, resistentes y con un mantenimiento mínimo. No se buscaba un elemento con carácter doméstico o utilitario, se pedía que fuera “inspirador” y poseyera capacidad de atracción para que quien viera por pri- mera vez una imagen del mismo deseara ir a visitarlo. En el punto de “características” de las bases se indi- caba que “el mirador debía constituir un recurso icónico de Somiedo, un elemento que sirviera como punto de atracción fotográfico”. Se señalaba también que en la valoración del diseño del mirador se tendrían en cuenta los siguientes aspectos: - Protagonismo del valle de Saliencia. Se debía buscar una estructura de formas puras y simples, sin alardes constructivos que encarecieran y complicaran tanto el proyecto como el cálculo de la estructura. La gran joya y el protagonista era el valle, y debía seguir siendo así. - Integración en el medio: se pretendía que la cons- trucción de la estructura que constituyera el mirador no requiriera grandes obras o profundos movimientos de tierras que supusieran modificaciones en la orografía de la ladera. - Función didáctica: el Plan de Turismo Sostenible de Somiedo se dirigió a un ecoturismo exigente, tanto en términos de calidad como de variedad. El turismo se consideró un instrumento para avanzar en la sen- sibilización y educación ambiental, comprendiendo la importancia de la preservación de los valores naturales del territorio. Integrados en la propia estructura del mi- rador, o bien en una zona anexa, se situarían paneles interpretativos de la geología del entorno, etnografía o naturaleza. El diseño del contenido correría a cargo del departamento de Geología de la Universidad de Oviedo. -Experiencia paisajística: la creación y promoción de productos de ecoturismo que divulgasen valores natura- les del entorno, que atrajeran a un público cada vez más exigente y que contribuyesen a reforzar la imagen de Somiedo como destino de alta calidad medioambiental, no masificado y que ofreciera experiencias únicas era otro de los objetivos del Plan. En el contenido de las propuestas a presentar tam- bién se indicaba que el diseño del mirador debería per- mitir el acceso de personas con diversidad funcional o movilidad reducida. El presupuesto de ejecución por contrata del mira- dor, incluyendo material, instalación gastos generales y beneficio industrial, no debería superar, en ningún caso, los 100.000 euros. A partir de ahí se trataba de formar un equipo de trabajo en el que cada uno de los miembros pudiera aportar su personal punto de vista para ofrecer conjun- tamente una propuesta atractiva; y, en nuestro caso, quienes lo formaron fueron: David Rey Núñez, ingeniero encargado de estructuras, Francisco Jesús Redondo Losada, diseñador gráfico, y el estudio de arquitectura Puerto & Sánchez Arquitectos, en concreto: José Ra- món Puerto y María de los Ángeles Sánchez Sánchez, de Cangas del Narcea, Asturias, quienes fueron los en- cargados del diseño y elección de materiales. Equipo en marcha. El lugar elegido para la colocación del mirador lo formaba un sobreancho del camino que comunica el Alto de la Farrapona con la antigua mina de hierro, y el desnivel que se podía apreciar desde el camino al punto donde se podría apoyar el mirador po- día estar en unos 3 metros de altura. La vegetación era, fundamentalmente, monte bajo, arbustos y árboles de poco porte que daban la impresión de que no iban a dificultar la vista sobre el valle en ningún momento. Tras la visita al lugar y después de una tormenta de ideas, lo único que quedó claro era que se consideraba necesario separarse del camino y que el punto de mayor interés debería estar lo más alejado del mismo, sin olvi- dar que se debía informar de los elementos geológicos que desde allí se veían. Fueron varias las propuestas que se barajaron, pero no acababa de materializarse una idea que nos conven- ciera. Un gesto expresivo, el dibujo de un lazo, acabó dando respuesta a la geometría y funcionamiento del mirador que permitía, con ese trazado, acceder, recorrer el mirador y visualizar en el desplazamiento de 360 gra- dos la totalidad del valle de Saliencia con sus elementos geológicos, y volver a salir nuevamente con una cierta naturalidad. La forma podía ser la de un lazo. Restaba pensar en qué material se haría, cómo se sujetaría, cómo sería la relación con el lugar, de qué manera se colocaría la información geológica… Atendiendo a lo riguroso del entorno y las condicio- nes climáticas que debería soportar, parecía que el acero corten, material que se autoprotege cuando se oxida y que no requiere ningún tipo de mantenimiento, era idóneo y no dejaba de ser un guiño a la mina de hierro Santa Rita, en explotación desde 1805 hasta 1978. La esencia de un mirador está en ser un elemento arquitectónico desde el que se ve el paisaje y, al mismo tiempo, estar situado en él, y cómo apoyarse sobre el terreno fue un punto que generó cierta preocupación entre las personas que intervinieron en el desarrollo de la propuesta. Buscando un mínimo impacto se optó por realizar una estructura en pirámide invertida formada por tres pilares que sustentarían el tramo central elíptico de la construcción (en la propuesta definitiva pasarían a ser cuatro los apoyos) y que solo se apoyasen en un punto en el terreno, lo que minimizaría el contacto. Con unos pequeños muros de contención que permitirían el apoyo de los tramos rectos y un pilar situado en el cruce central, se aseguraría la estructura del mirador con un impacto mínimo sobre el entorno. La estructura horizontal se pensó con una viga hueca de canto a la cual se soldarían por ambos lados una serie de cartabones que permitirían el apoyo del pavi- mento y barandillas. La observación del mirador desde la parte inferior del terreno donde está situado permite apreciar que el aspecto que adopta la estructura re- cuerda a un esqueleto marino, a una espina de un pez, especialmente en la zona curva. Con todas estas ideas, se realizó una memoria y unas infografías que fueron presentadas al concurso. El jurado valoró positivamente nuestra idea, y en la justificación de su decisión se co- mentaba: “La propuesta utiliza materiales de gran du- rabilidad, combina brillantemente la integración en el paisaje y el impacto visual y resuelve de manera original la presentación de los contenidos didácticos”. Ajustes previos a la obra. Tras la buena noticia llegaba el momento de valorar si se debía modificar algo de lo presentado en el concurso de cara a su inminente cons- trucción. Se ajustaron medidas y proporciones, el apoyo del elemento central se modificó y de tres apoyos se pasó a cuatro para disminuir el tramo del mirador que está en voladizo, pero, en esencia, lo realizado fue una evolución de la propuesta presentada. El hecho de usar el acero corten en la construcción del mirador hizo que se aumentara el costo total del mismo, aumentando el presupuesto hasta los 150.000 euros. Se buscó intencionadamente que la factura final de la obra fuera muy buena, por lo que, salvo la cimentación y los muretes de contención, el resto del montaje se realizó en un taller metálico especializado en estructuras de una cierta complejidad. Para facilitar el transporte se dividió el mirador en nueve piezas independientes que permitieron el uso de camiones convencionales, evi- tando, así, el uso de transportes especiales, cuyo coste sería mucho mayor. Una vez terminado el trabajo de taller, se almacenó durante un tiempo en una nave y cuando llegó el momento de su colocación se procedió a llevar las distintas piezas a las inmediaciones del fu- turo mirador y con la ayuda de un camión grúa de gran capacidad de carga se ensambló el tramo central para, a continuación, colocarlo en su posición definitiva en unas pocas horas. Tras la colocación de los tramos rectos, la realización de pequeños detalles de remate, la coloca- ción de la señalización informativa y actuaciones en el camino de acceso completaron la obra. El cerramiento que hace de protección se realizó con una serie de pletinas verticales separadas 10 cm entre ejes que permiten cierta transparencia entre ellas y dotan a la pieza de un marcado carácter escultórico, que irá mejorando a medida que el tiempo actúe y el tono característico del acero corten acabe cubriendo las superficies. Una visión lejana del mirador hace que se asemeje a una línea horizontal apoyada en una “V”, lo que favorece su integración en el ambiente próximo. En cuanto a la misión didáctica, conviene comentar lo que no se quería: que el mirador se llenase de pane- les que taparan parcialmente su configuración; y para evitarlo se usaron los huecos que quedaban entre las pletinas verticales perimetrales, en donde se colocaron nueve conjuntos de tres placas que señalan elemen- tos de interés geológico. Cada grupo está formado por el nombre de lo que se quiere mostrar, un pictograma y un código QR que el visitante escanea con su telé- fono para obtener una información detallada y precisa, realizándose de manera discreta e integrada dentro del conjunto, y se evita una proliferación de cartelería que, en general, no se lee, acaba siendo vandalizada y, en ocasiones, tiene una presencia demasiado importante. Un mirador para todos. Algunas voces discordantes con la realización del mirador han argumentado lo innece- sario de su colocación, señalando que hay cientos de puntos desde los que las vistas son muy similares a las que se pueden contemplar desde él, pero obvian que hay personas con movilidad reducida que no pueden acceder a esos lugares, lo que les priva de experimentar la sensación de vacío que van a tener en el mirador, pu- diendo sentir que están colgados en un balcón sobre la inmensidad del valle, en un entorno natural al que, habi- tualmente, y por la accidentada orografía, tienen limitado el acceso. Si facilitar la accesibilidad de las personas era imprescindible, también era necesario limitar el paso de “otro público”, el ganado que hay por la zona, lo que se solucionó escogiendo adecuadamente los materiales del pavimento, tramex en los primeros metros –para que funcionara como un “paso canadiense” que evita el ac- ceso de animales– y chapa lagrimada multiperforada en el resto, que permite el tránsito de personas y sillas de ruedas con facilidad, garantizando, además, un correcto drenaje que facilita la rápida evacuación del agua de llu- via. Los agujeros realizados en la chapa han producido un efecto no buscado, pero singular, pues, cuando hace viento, el mirador “canta”, ya que al pasar por los huecos circulares del pavimento genera un silbido que dota al conjunto de una especial sonoridad. También se esgrimió por parte de los detractores del mirador el valor absoluto que tiene la naturaleza, el cual, según su opinión, no se debía alterar, comentando que la mejor intervención es la que no se hace, olvidando que los pastos y cabañas de teito que se pueden ver desde el mirador son fruto del trabajo humano, lo mismo que la marca que el “Camín Real de la mesa” deja sobre las crestas del valle, por no hablar de las carreteras de acceso por las que se llega hasta el Alto de la Farrapona o la mina de hierro que, durante 180 años, fue el motor económico de la zona. Por otro lado, ha sido un proyecto seleccionado tanto en la XVII Bienal de Arquitectura y Urbanismo de España como en los premios del Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España, y ha obtenido los premios del Público y de Urbanismo + Intervención en Espacios Públicos en la XXVII edición del Premio Astu- rias de Arquitectura que organiza el Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias. El resultado es útil, accesible, resistente a las incle- mencias del tiempo con un mínimo mantenimiento, capaz de soportar el paso de cuanto visitante se acerque a él y, a la vez, atractivo en su imagen. Las máximas vitruvianas se han cumplido, ahora el tiempo, como paciente e im- placable juez, deberá de dictaminar su sentencia y valorar si lo realizado es una equivocación o un acierto. Quienes lo hicimos nos inclinamos por la segunda opción. • FICHA tÉCNICA Ficha técnica Mirador geológico deL VALLE DE SALIENCIA, en Somiedo (Asturias) PROMOTORIlmo. Ayuntamiento de Somiedo PROYECTOJosé Ramón Puerto Álvarez, María de los Ángeles Sánchez Sánchez,Daniel Fernández García (Puerto & Sánchez Arquitectos) dirección de obraJosé Ramón Puerto Álvarez Cálculo de estructurasDavid Rey Núñez (ingeniero) Diseño gráficoFco. Jesús Redondo Losada TopografíaMiguel Macías Alonso (IT2) GeologíaMarta Seisdedos Fernández Empresa constructoraMedioambiental Valledor Taller metálicoIMECO (Industrial Metalúrgica Corés) Superficie construida89,48 m2 Presupuesto de contrata: 151.787,85 € INICIO Y FIN DE OBRAEnero 2024–diciembre 2024