T ipológicamente, una serie de prismas dis- puestos en forma de peine se desordenan orgánicamente sobre el terreno respon- diendo a sus condiciones topográficas y formales. Como entre los dedos de una mano abierta, aparecen una serie de es- pacios exteriores entre los bloques para introducir luz y vistas, de manera que, desde cualquier punto del con- junto, se pueda disfrutar del horizonte y el mar. La imagen del edificio va cambiando a medida que se rodea para acercarse a su acceso. Dentro del vestíbulo se despliegan las mismas fachadas que dan al mar. El visitante se preguntará ¿pero hay que volver a entrar? Este espacio, concebido como la reunión de los brazos de oficina sobre un espacio interior, provoca una expe- riencia espacial llena de perspectivas cambiantes, líneas que se cruzan y luces inesperadas que invitan a compo- ner el espacio de una manera sorprendente, en donde se produce un nuevo diálogo entre interior y exterior, trabajo y descanso, privado y público. Este juego de llenos y vacíos, luces y sombras, nive- les y líneas, será la imagen que retengan en la memoria los visitantes que pasen por el edificio. flexibilidad La planta del edificio se basa en un sistema modular, lo que fomenta la interacción entre los distintos usuarios.