dicar que la falta de utilización de algunas o varias de estas piezas especiales puede contribuir a la deficiente puesta en obra de la unidad constructiva y, a la postre, facilitar la presencia de ciertas anomalías. La patología más habitual es la rotura de las piezas de vidrio, ya sea por la acción de algún impacto o moti- vado por la falta de capacidad para absorber movimien- tos, dilataciones o tensiones. El deterioro del material de relleno de la junta es también otra de las problemá- ticas que pueden darse. Existen diferentes sistemas de colocación. Uno de los más habituales es en húmedo; es decir, mediante mortero de cemento cola (normalmente blanco) y va- rillas de acero corrugado colocadas en cada una de las juntas. Para dar una mayor dureza al mortero, puede emplearse árido de marmolina. En este procedimiento es habitual necesitar un enmarcado perimetral, que se realiza con un perfil de acero con forma de U, pero te- niendo la precaución de dejar la separación necesaria con él para permitir la absorción de tensiones y mo- vimientos (puede interponerse un material elástico). Otro sistema es el que está compuesto por guías pre- fabricadas para las juntas (de aluminio o PVC), crucetas para las esquinas (método de ‘clic’), fijaciones atornilla- das para la sujeción perimetral y masilla de terminación para el sellado posterior. ver tABLA A PROFESIÓN / MUSAAT Fig. 9: esquema con las cotas y ubicación de las áreas de riesgo al impacto en particiones de vidrio y con un ejemplo de señalización a disponer en caso de grandes superficies acristaladas.