Para incorporar las necesidades funcionales en el entorno rural se opta por la fragmentación de volúme- nes, permitiendo el maclaje de un programa que, a priori, demanda una construcción en módulos con las dimen- siones de las viviendas y parajes vernáculos. La modu- lación de los huecos en fachada, con predominio de los verticales frente a los horizontales, la recuperación de la cubierta a dos aguas (predominante en la comarca) y el porche con emparrado bioclimático refuerzan esa integración silenciosa. El alpendre se desarrolla con las tres naves en planta baja y un porche lateral con un emparrado bioclimático, que hace las funciones de cochera. La primera nave fun- ciona de almacén y de espacio polivalente; la segunda –la central– aloja una cámara climatizada para conser- var verduras y un espacio de elaboración de miel; y la tercera la ocupa el lavadero de verduras, un almacén de herramientas y un baño con vestuario. En la entreplanta se ubica el despacho y una pequeña aula taller. Planimetrías P roceso de construcción de este alpendrea.